jueves, 7 de noviembre de 2013

Beneficios de una dieta Balanceada





Una dieta balanceada o equilibrada es aquella que a través de los alimentos que forman parte de cada una de las comidas aporta nutrientes en las proporciones que el organismo sano necesita para su buen funcionamiento.

Cuando el cuerpo (organismo) procesa los componentes de los alimentos (aparte de las fibras), estos proporcionan la energía (calorías) necesaria para que cada parte del cuerpo cumpla con sus funciones, así como vitaminas y minerales para que dichos procesos se lleven a cabo como es debido.

Existen distintos tipos de componentes en los alimentos:

• Los primeros aportan energía y se llaman macronutrientes, que se dividen en carbohidratos, proteínas, y grasas.

• El segundo tipo de componentes está constituido por las vitaminas y los minerales, estos son necesarios en cantidades mucho menores y por eso se les llama micronutrientes.

Algunos de ellos se requieren en pocas cantidades, por ejemplo el cobre, el magnesio, etcétera, que se agrupan bajo el nombre de oligoelementos.

Ningún producto alimenticio en su condición natural es fuente de solo un nutriente o nutrimento. Para efecto práctico, se ha agrupado los alimentos sobre la base del nutriente predominante en su composición. Así, los alimentos de origen animal son fuente óptima de proteínas de buena calidad.

Los cereales, raíces y tubérculos (yuca, papas) son fuentes de carbohidratos, los aceites, mantequillas, margarinas son fuentes de grasas. Además de proteínas de buena calidad, los alimentos de origen animal contienen grasa de diversos tipos cuyo exceso causa efectos inconvenientes que pueden hasta sobrepasar los beneficios de las proteínas si se consumen estos en grandes cantidades, como sucede en muchas dietas no balanceadas, por ejemplo las dietas muy altas en proteínas o las muy bajas en carbohidratos.

La Cantidad que debo Consumir

Para saber cuál es la cantidad de cada alimento que se debe comer para consumir los gramos u onzas que se necesita de cada uno de los nutrientes, no hay necesidad de sentarse a la mesa con una báscula o balanza, ni con una tabla de composición de alimentos, basta con tener en cuenta algunos principios elementales.

Es muy fácil imaginarse el plato dividido en tres sectores de tamaños semejantes, el primero, rico en carbohidratos (arroz, pasta, algún tipo de raíz o tubérculo); el segundo, por una buena fuente de proteínas de buena calidad (carne de res magra, pollo, pescado, huevo, queso); el tercero, con una buena porción de ensaladas de vegetales frescos, acompañado con una porción de fruta.

Esta forma de integrar el plato es un buen paso hacia el equilibrio, aunque algunas personas, dependiendo de su edad, peso y condición física (obeso o falta de peso) necesitan restringir más o menos las cantidades, sobre todo de los dos primeros grupos de alimentos, cuya capacidad energética (producir energía) es bastante mayor que la de la ensalada de vegetales frescos. La ensalada puede ocupar la superficie del plato que quede libre a disminuir el tamaño de las porciones de la fuentes de carbohidratos y proteínas, teniendo cuidado de seleccionar aderezos muy altos en aceites y mayonesa, porque estos sí pueden aumentar significativamente el valor calórico de una ensalada.

Un principio siempre vigente y aplicable a la mayoría de la población es el de la moderación en el uso de la grasa al cocinar o en la mesa (como es el caso de la mantequilla sobre el pan o el aceite en las ensaladas). A menos de que existan motivos, por lo contrario, en muchas preparaciones, basta con utilizar una pequeña cantidad de aceite para darle sabor a las comidas.

Para lograr un aporte balanceado de micronutrientes basta con variar las frutas que se consumen a diario y los vegetales utilizados en la preparación de las ensaladas.

A menudo, la pérdida del equilibrio en la dieta es consecuencia de la ingestión innecesaria de productos que contienen cantidades elevadas de algunas o varias vitaminas o minerales.

Cantidad, calidad y Balance

Aunque una persona consuma grandes cantidades de alimentos, puede sufrir desnutrición si no lleva una dieta balanceada. Asimismo, el comer en exceso puede causar sobrepeso y obesidad y, por consiguiente, aumentar el riesgo de enfermedades graves como hipertensión, angina de pecho, padecimientos del corazón, diabetes y artritis. Muchas personas consumen más grasas saturadas y azúcar que almidones y fibra, lo que da como resultado un elevado riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Aunque una alimentación equilibrada y balanceada está recomendada para casi todas las personas, incluyendo a los vegetarianos, gente de todos los países y los obesos, no es apropiada para todos. Los niños menores de dos años, por ejemplo, deben consumir leche entera, y además necesitan más productos lácteos que los adultos; pero entre los 2 y los 5 años, a medida que se integran a la dieta familiar, se empiezan a aplicar los parámetros de una alimentación balanceada. Las personas con requerimientos nutricionales especiales y las que están bajo tratamiento deben consultar a su médico para saber si una dieta balanceada es adecuada para ellas.

En que consiste

Una dieta balanceada debe incluir necesariamente todos los grupos de nutrientes en las siguientes proporciones: 6 porciones diarias de hidratos de carbono complejos; 5 porciones de frutas o verduras; 2 porciones de leche o yogur (o bien, leche de soja enriquecida con calcio); 2 porciones de proteínas, y de 15 a 25 gramos de grasas y aceites.

Las Fuentes Alimenticias

Grupo lácteo (leche y sus derivados)
Leche, queso y yogur

Grupo de carnes (carne y sustitutos de la carne)
Carne: pollo, pescado, carne de res, cerdo, cordero
Huevos
Leguminosas: fríjoles y arvejas
Nueces y semillas

Grupo de verduras y frutas Frutas
Verduras

Grupo de granos (panes y cereales)
Panes integrales
Panes enriquecidos
Arroz
Pasta

Efectos secundarios
Una dieta mal balanceada puede causar problemas en la conservación de los tejidos del cuerpo, el crecimiento y el desarrollo, el funcionamiento del sistema nervioso y del cerebro, así como también problemas en los sistemas muscular y óseo.

Recomendaciones

El término "balanceada" significa simplemente que una dieta que satisface adecuadamente los requerimientos nutritivos, sin proporcionar un exceso de algunos de los nutrientes. Para obtener una dieta balanceada, se debe consumir una variedad de alimentos de cada uno de los grupos de alimentos.

Existen varias pautas útiles para ayudarle a la persona a planear una dieta balanceada y son, entre otras:

La pirámide de los grupos básicos de alimentos
Las Pautas Dietéticas para los Estados Unidos (Pautas sobre las Porciones Diarias Recomendadas)

Pautas generales
•Consumir mínimo 3 comidas al día
• No omitir el desayuno
• Consumir alimentos de cada uno de los cuatro grupos alimenticios, en toda comida.
• El paso más importante al seguir una dieta balanceada es educarse a sí mismo acerca de lo que el cuerpo necesita, además de leer los ingredientes y la etiqueta nutricional de todos los alimentos que se consuman.
Las nuevas pautas dietéticas establecidas por los Departamentos de Salud y Servicios Humanos (HHS) y el Departamento de Agricultura (USDA) de los Estados Unidos recomiendan menos calorías y una selección de alimentos más inteligente.

Algunas de las recomendaciones claves son:

• Seguir una dieta balanceada baja en grasas saturadas y grasas transaturadas, colesterol, azúcares agregados, sal y alcohol, como la del Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH) Eating Plan (Plan de Alimentación con Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión, DASH).

• Equilibrar la ingesta de calorías con el ejercicio. Se recomienda disminuir lentamente la ingesta calórica mientras se incrementa el ejercicio para prevenir el aumento gradual de peso con el tiempo. Igualmente, se debe hacer ejercicio regularmente y reducir las actividades sedentarias.

• Se recomienda consumir dos tazas de frutas y 2 y 1/2 tazas de verduras por día para personas que siguen una dieta promedio de 2.000 diarias.

• Se recomienda consumir el equivalente a tres o más onzas de productos integrales diariamente.

• Se deben incluir diariamente tres tazas de leche baja en o libre de grasa o productos lácteos equivalentes.

• Menos del 10% de las calorías deben provenir de los ácidos grasos saturados.

• Se deben evitar los ácidos grasos transaturados.

• La ingesta de colesterol debe ser de menos de 300 mg/día.

• La ingesta total de grasa no debe exceder el 20 al 35% de las calorías. Se recomienda seleccionar grasas "buenas" tales como pescado, nueces y aceites vegetales que contengan ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados. Lo preferible es el consumno de carne magra, baja en o libre de grasa, carne de aves, legumbres secas y leche o productos lácteos.

• La ingesta total de grasas puede aproximarse al 35% si la mayoría de estás son grasas "buenas".

• Es aconsejable mantenerse lejos de azúcares agregados.

• Se debe consumir menos de 2.300 mg (aproximadamente una cucharadita de sal) de sodio diariamente, y limitar la sal agregada en la preparación de alimentos.

• No se debe consumir más de un trago de bebida alcohólica al día para las mujeres y no más de dos para los hombres. Ciertos grupos de individuos se deben abstener por completo de consumir alcohol.
               

lunes, 4 de noviembre de 2013

La obesidad como obsesión


Tras esos muros de grasa que encierran a algunos seres humanos como en una prisión, se encuentran personas frustradas y desesperadas por perder los kilos de más que, incluso, llegan a recurrir a métodos inimaginables para lograr su objetivo.

Es importante saber que la sociedad actual vende cada vez más el prototipo de mujer y hombre perfectos como una forma de asegurar el éxito, al exhibir con frecuencia imágenes de cuerpos sumamente esbeltos. El atractivo parece inalcanzable, pero se proporcionan falsas promesas sobre dietas milagrosas, uso de aparatos de masaje, píldoras mágicas y sinnúmero de cremas reductoras, productos que realmente no reducen el peso corporal ni logran moldear la figura.

"Esta situación es un problema de moda, pues en la actualidad se observa que la mayoría de la gente está obsesionada por tener un cuerpo perfecto, así como por cuidar la salud a través de dietas y ejercicio. Esto se ha justificado al argumentar que estar sano es sinónimo de mantenerse bello", afirma la nutrióloga y psicoterapeuta Luisa Maya Funes, excoordinadora del Programa de Obesidad del departamento de Medicina Psicológica del Instituto Nacional de la Nutrición (INN) de la Secretaría de Salud (Ssa).


¿Por qué esta tendencia ha "atrapado" a tantas personas? A decir de la especialista "en el momento en que aparecen los antibióticos se marca una línea divisoria muy significativa, pues antes la persona que se enfermaba era tratada con dieta que incluía caldos de verduras y pollo, pero ¿quiénes sobrevivían con ese régimen?, los individuos con sobrepeso. Pero ahora con los nuevos medicamentos, más eficaces, ya no es necesario conservar kilos de más para sanar".

Sobrepeso

Se sabe que la obesidad puede presentarse por cuestiones genéticas o trastornos en la glándula que regula el metabolismo (tiroides) y, por ende, el peso corporal, pero en la mayoría de los casos es resultado de los malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio.

Es necesario saber que el sobrepeso "es condicionante de diabetes, hipertensión y colesterol elevado; por otra parte, nuestro esqueleto está diseñado para soportar determinada cantidad de peso y al sobrecargarlo, por ejemplo, con 20 kilogramos no tiene un rendimiento óptimo", advierte Maya Funes, quien es miembro de la Sociedad Mexicana de Nutriología.

Este problema también ocasiona trastornos psicológicos, pues quien tiene sobrepeso es considerado flojo, apático, desinteresado y descuidado en su arreglo personal. Pero el rechazo no sólo es por parte de la sociedad, ya que también se puede manifestar dentro de la familia, pues sucede que "los flacos atacan a los gordos diciéndoles constantemente que son la vergüenza del hogar, al grado de exigirles que se escondan antes de que llegue un visitante", acota la nutrióloga.

Aunque sin duda lo anterior afecta terriblemente a quienes son obesos, es indispensable sentirse a gusto con el cuerpo, tener práctica deportiva y seguir dieta balanceada, pues ello mejorará la salud. También hay que recordar que la verdadera belleza se encuentra en el interior y la mostramos con actitudes positivas, independientemente de que seamos talla 38 ó 44. "Las personas con sobrepeso deben aprender a quererse, cuidarse, además de exigir que la gente las respete", afirma Maya Funes.
Dispuesto a todo

Actualmente, la búsqueda de una apariencia física perfecta que permita ser aceptado social y laboralmente, al precio que sea, ha llevado a muchos individuos a seguir remedios fantásticos que prometen reducir el peso de inmediato, sin esfuerzo y sin dejar de comer.

"Los productos mágicos son pura charlatanería, no funcionan y sólo ponen en riesgo la salud, como los llamados extractos tiroideos que queman la glándula tiroides o las vendas frías y cremas a base de mentol que no llegan a donde se encuentra la grasa, pero si pueden causar irritación o reacciones alérgicas", enfatiza la psicoterapeuta.

Asimismo, se han puesto de moda algunas dietas a base de chicharrón y carne que suben el nivel de colesterol y producen estado de cetoacidosis, que consiste en acelerar el metabolismo para bajar de peso; pero el costo de seguirlas es muy alto, ya que pueden ocasionar infartos o que se obstruya alguna vena del cerebro.

"Eso no es todo, hay individuos que se engrapan el estómago para reducir su tamaño y así lograr que se introduzca menor cantidad de alimento, se someten a liposucción, recurren a pastillas que provocan náuseas todo el día o píldoras que contienen microorganismos que causan intensas infecciones, en tanto que otros se ponen braquets y los amarran entre sí para mantener la boca cerrada y no comer", refiere Maya Funes.

En efecto, la gente que se somete a estas torturas puede bajar de peso, pero como no modifican los hábitos de alimentación ni controlan la obsesión, se descuidan y vuelven a recuperar los kilos, además, subir y bajar de peso de esta manera causa daños a órganos vitales, como tiroides, hígado, riñones y/o corazón.

También es importante destacar que esos malos hábitos aunados a la ansiedad y baja autoestima pueden llevarnos a trastornos como anorexia (pérdida de peso por dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio), bulimia (episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos seguidos de uso de laxantes y vomitivos), comer compulsivamente (consumir grandes cantidades de alimentos de prisa y a escondidas) y vigorexia (obsesión por tener un cuerpo musculoso).

Como usted puede ver, es muy importante aprender a comer bien mediante adecuada nutrición, la cual enseña a combinar alimentos y administrarlos; por ejemplo, si hoy comió un pastel mañana consuma verduras y pollo al vapor; además, si la obsesión hacia la obesidad es muy fuerte se requerirá terapia psicológica.

También tenga en mente que la actividad física es fundamental, pues además de proporcionarnos energía nos ayuda a quemar calorías; asimismo, no hay que olvidar el fomento de criterios capaces de evitar que los excesivos mensajes publicitarios sobre imagen corporal falsamente perfecta se convierta en una meta a alcanzar.

Fuente: saludymedicinas

La obesidad como obsesión

Karina Galarza Vásquez

Tras esos muros de grasa que encierran a algunos seres humanos como en una prisión, se encuentran personas frustradas y desesperadas por perder los kilos de más que, incluso, llegan a recurrir a métodos inimaginables para lograr su objetivo.
Es importante saber que la sociedad actual vende cada vez más el prototipo de mujer y hombre perfectos como una forma de asegurar el éxito, al exhibir con frecuencia imágenes de cuerpos sumamente esbeltos. El atractivo parece inalcanzable, pero se proporcionan falsas promesas sobre dietas milagrosas, uso de aparatos de masaje, píldoras mágicas y sinnúmero de cremas reductoras, productos que realmente no reducen el peso corporal ni logran moldear la figura.
"Esta situación es un problema de moda, pues en la actualidad se observa que la mayoría de la gente está obsesionada por tener un cuerpo perfecto, así como por cuidar la salud a través de dietas y ejercicio. Esto se ha justificado al argumentar que estar sano es sinónimo de mantenerse bello", afirma la nutrióloga y psicoterapeuta Luisa Maya Funes, excoordinadora del Programa de Obesidad del departamento de Medicina Psicológica del Instituto Nacional de la Nutrición (INN) de la Secretaría de Salud (Ssa).
¿Por qué esta tendencia ha "atrapado" a tantas personas? A decir de la especialista "en el momento en que aparecen los antibióticos se marca una línea divisoria muy significativa, pues antes la persona que se enfermaba era tratada con dieta que incluía caldos de verduras y pollo, pero ¿quiénes sobrevivían con ese régimen?, los individuos con sobrepeso. Pero ahora con los nuevos medicamentos, más eficaces, ya no es necesario conservar kilos de más para sanar".

Sobrepeso

Se sabe que la obesidad puede presentarse por cuestiones genéticas o trastornos en la glándula que regula el metabolismo (tiroides) y, por ende, el peso corporal, pero en la mayoría de los casos es resultado de los malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio.
Es necesario saber que el sobrepeso "es condicionante de diabetes, hipertensión y colesterol elevado; por otra parte, nuestro esqueleto está diseñado para soportar determinada cantidad de peso y al sobrecargarlo, por ejemplo, con 20 kilogramos no tiene un rendimiento óptimo", advierte Maya Funes, quien es miembro de la Sociedad Mexicana de Nutriología.
Este problema también ocasiona trastornos psicológicos, pues quien tiene sobrepeso es considerado flojo, apático, desinteresado y descuidado en su arreglo personal. Pero el rechazo no sólo es por parte de la sociedad, ya que también se puede manifestar dentro de la familia, pues sucede que "los flacos atacan a los gordos diciéndoles constantemente que son la vergüenza del hogar, al grado de exigirles que se escondan antes de que llegue un visitante", acota la nutrióloga.
Aunque sin duda lo anterior afecta terriblemente a quienes son obesos, es indispensable sentirse a gusto con el cuerpo, tener práctica deportiva y seguir dieta balanceada, pues ello mejorará la salud. También hay que recordar que la verdadera belleza se encuentra en el interior y la mostramos con actitudes positivas, independientemente de que seamos talla 38 ó 44. "Las personas con sobrepeso deben aprender a quererse, cuidarse, además de exigir que la gente las respete", afirma Maya Funes.

Dispuesto a todo

Actualmente, la búsqueda de una apariencia física perfecta que permita ser aceptado social y laboralmente, al precio que sea, ha llevado a muchos individuos a seguir remedios fantásticos que prometen reducir el peso de inmediato, sin esfuerzo y sin dejar de comer.
"Los productos mágicos son pura charlatanería, no funcionan y sólo ponen en riesgo la salud, como los llamados extractos tiroideos que queman la glándula tiroides o las vendas frías y cremas a base de mentol que no llegan a donde se encuentra la grasa, pero si pueden causar irritación o reacciones alérgicas", enfatiza la psicoterapeuta.
Asimismo, se han puesto de moda algunas dietas a base de chicharrón y carne que suben el nivel de colesterol y producen estado de cetoacidosis, que consiste en acelerar el metabolismo para bajar de peso; pero el costo de seguirlas es muy alto, ya que pueden ocasionar infartos o que se obstruya alguna vena del cerebro.
"Eso no es todo, hay individuos que se engrapan el estómago para reducir su tamaño y así lograr que se introduzca menor cantidad de alimento, se someten a liposucción, recurren a pastillas que provocan náuseas todo el día o píldoras que contienen microorganismos que causan intensas infecciones, en tanto que otros se ponen braquets y los amarran entre sí para mantener la boca cerrada y no comer", refiere Maya Funes.
En efecto, la gente que se somete a estas torturas puede bajar de peso, pero como no modifican los hábitos de alimentación ni controlan la obsesión, se descuidan y vuelven a recuperar los kilos, además, subir y bajar de peso de esta manera causa daños a órganos vitales, como tiroides, hígado, riñones y/o corazón.
También es importante destacar que esos malos hábitos aunados a la ansiedad y baja autoestima pueden llevarnos a trastornos como anorexia (pérdida de peso por dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio), bulimia (episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos seguidos de uso de laxantes y vomitivos), comer compulsivamente (consumir grandes cantidades de alimentos de prisa y a escondidas) y vigorexia (obsesión por tener un cuerpo musculoso).
Como usted puede ver, es muy importante aprender a comer bien mediante adecuada nutrición, la cual enseña a combinar alimentos y administrarlos; por ejemplo, si hoy comió un pastel mañana consuma verduras y pollo al vapor; además, si la obsesión hacia la obesidad es muy fuerte se requerirá terapia psicológica.
También tenga en mente que la actividad física es fundamental, pues además de proporcionarnos energía nos ayuda a quemar calorías; asimismo, no hay que olvidar el fomento de criterios capaces de evitar que los excesivos mensajes publicitarios sobre imagen corporal falsamente perfecta se convierta en una meta a alcanzar.
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La obesidad como obsesión

Karina Galarza Vásquez

Tras esos muros de grasa que encierran a algunos seres humanos como en una prisión, se encuentran personas frustradas y desesperadas por perder los kilos de más que, incluso, llegan a recurrir a métodos inimaginables para lograr su objetivo.
Es importante saber que la sociedad actual vende cada vez más el prototipo de mujer y hombre perfectos como una forma de asegurar el éxito, al exhibir con frecuencia imágenes de cuerpos sumamente esbeltos. El atractivo parece inalcanzable, pero se proporcionan falsas promesas sobre dietas milagrosas, uso de aparatos de masaje, píldoras mágicas y sinnúmero de cremas reductoras, productos que realmente no reducen el peso corporal ni logran moldear la figura.
"Esta situación es un problema de moda, pues en la actualidad se observa que la mayoría de la gente está obsesionada por tener un cuerpo perfecto, así como por cuidar la salud a través de dietas y ejercicio. Esto se ha justificado al argumentar que estar sano es sinónimo de mantenerse bello", afirma la nutrióloga y psicoterapeuta Luisa Maya Funes, excoordinadora del Programa de Obesidad del departamento de Medicina Psicológica del Instituto Nacional de la Nutrición (INN) de la Secretaría de Salud (Ssa).
¿Por qué esta tendencia ha "atrapado" a tantas personas? A decir de la especialista "en el momento en que aparecen los antibióticos se marca una línea divisoria muy significativa, pues antes la persona que se enfermaba era tratada con dieta que incluía caldos de verduras y pollo, pero ¿quiénes sobrevivían con ese régimen?, los individuos con sobrepeso. Pero ahora con los nuevos medicamentos, más eficaces, ya no es necesario conservar kilos de más para sanar".

Sobrepeso

Se sabe que la obesidad puede presentarse por cuestiones genéticas o trastornos en la glándula que regula el metabolismo (tiroides) y, por ende, el peso corporal, pero en la mayoría de los casos es resultado de los malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio.
Es necesario saber que el sobrepeso "es condicionante de diabetes, hipertensión y colesterol elevado; por otra parte, nuestro esqueleto está diseñado para soportar determinada cantidad de peso y al sobrecargarlo, por ejemplo, con 20 kilogramos no tiene un rendimiento óptimo", advierte Maya Funes, quien es miembro de la Sociedad Mexicana de Nutriología.
Este problema también ocasiona trastornos psicológicos, pues quien tiene sobrepeso es considerado flojo, apático, desinteresado y descuidado en su arreglo personal. Pero el rechazo no sólo es por parte de la sociedad, ya que también se puede manifestar dentro de la familia, pues sucede que "los flacos atacan a los gordos diciéndoles constantemente que son la vergüenza del hogar, al grado de exigirles que se escondan antes de que llegue un visitante", acota la nutrióloga.
Aunque sin duda lo anterior afecta terriblemente a quienes son obesos, es indispensable sentirse a gusto con el cuerpo, tener práctica deportiva y seguir dieta balanceada, pues ello mejorará la salud. También hay que recordar que la verdadera belleza se encuentra en el interior y la mostramos con actitudes positivas, independientemente de que seamos talla 38 ó 44. "Las personas con sobrepeso deben aprender a quererse, cuidarse, además de exigir que la gente las respete", afirma Maya Funes.

Dispuesto a todo

Actualmente, la búsqueda de una apariencia física perfecta que permita ser aceptado social y laboralmente, al precio que sea, ha llevado a muchos individuos a seguir remedios fantásticos que prometen reducir el peso de inmediato, sin esfuerzo y sin dejar de comer.
"Los productos mágicos son pura charlatanería, no funcionan y sólo ponen en riesgo la salud, como los llamados extractos tiroideos que queman la glándula tiroides o las vendas frías y cremas a base de mentol que no llegan a donde se encuentra la grasa, pero si pueden causar irritación o reacciones alérgicas", enfatiza la psicoterapeuta.
Asimismo, se han puesto de moda algunas dietas a base de chicharrón y carne que suben el nivel de colesterol y producen estado de cetoacidosis, que consiste en acelerar el metabolismo para bajar de peso; pero el costo de seguirlas es muy alto, ya que pueden ocasionar infartos o que se obstruya alguna vena del cerebro.
"Eso no es todo, hay individuos que se engrapan el estómago para reducir su tamaño y así lograr que se introduzca menor cantidad de alimento, se someten a liposucción, recurren a pastillas que provocan náuseas todo el día o píldoras que contienen microorganismos que causan intensas infecciones, en tanto que otros se ponen braquets y los amarran entre sí para mantener la boca cerrada y no comer", refiere Maya Funes.
En efecto, la gente que se somete a estas torturas puede bajar de peso, pero como no modifican los hábitos de alimentación ni controlan la obsesión, se descuidan y vuelven a recuperar los kilos, además, subir y bajar de peso de esta manera causa daños a órganos vitales, como tiroides, hígado, riñones y/o corazón.
También es importante destacar que esos malos hábitos aunados a la ansiedad y baja autoestima pueden llevarnos a trastornos como anorexia (pérdida de peso por dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio), bulimia (episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos seguidos de uso de laxantes y vomitivos), comer compulsivamente (consumir grandes cantidades de alimentos de prisa y a escondidas) y vigorexia (obsesión por tener un cuerpo musculoso).
Como usted puede ver, es muy importante aprender a comer bien mediante adecuada nutrición, la cual enseña a combinar alimentos y administrarlos; por ejemplo, si hoy comió un pastel mañana consuma verduras y pollo al vapor; además, si la obsesión hacia la obesidad es muy fuerte se requerirá terapia psicológica.
También tenga en mente que la actividad física es fundamental, pues además de proporcionarnos energía nos ayuda a quemar calorías; asimismo, no hay que olvidar el fomento de criterios capaces de evitar que los excesivos mensajes publicitarios sobre imagen corporal falsamente perfecta se convierta en una meta a alcanzar.
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La obesidad como obsesión

Karina Galarza Vásquez

Tras esos muros de grasa que encierran a algunos seres humanos como en una prisión, se encuentran personas frustradas y desesperadas por perder los kilos de más que, incluso, llegan a recurrir a métodos inimaginables para lograr su objetivo.
Es importante saber que la sociedad actual vende cada vez más el prototipo de mujer y hombre perfectos como una forma de asegurar el éxito, al exhibir con frecuencia imágenes de cuerpos sumamente esbeltos. El atractivo parece inalcanzable, pero se proporcionan falsas promesas sobre dietas milagrosas, uso de aparatos de masaje, píldoras mágicas y sinnúmero de cremas reductoras, productos que realmente no reducen el peso corporal ni logran moldear la figura.
"Esta situación es un problema de moda, pues en la actualidad se observa que la mayoría de la gente está obsesionada por tener un cuerpo perfecto, así como por cuidar la salud a través de dietas y ejercicio. Esto se ha justificado al argumentar que estar sano es sinónimo de mantenerse bello", afirma la nutrióloga y psicoterapeuta Luisa Maya Funes, excoordinadora del Programa de Obesidad del departamento de Medicina Psicológica del Instituto Nacional de la Nutrición (INN) de la Secretaría de Salud (Ssa).
¿Por qué esta tendencia ha "atrapado" a tantas personas? A decir de la especialista "en el momento en que aparecen los antibióticos se marca una línea divisoria muy significativa, pues antes la persona que se enfermaba era tratada con dieta que incluía caldos de verduras y pollo, pero ¿quiénes sobrevivían con ese régimen?, los individuos con sobrepeso. Pero ahora con los nuevos medicamentos, más eficaces, ya no es necesario conservar kilos de más para sanar".

Sobrepeso

Se sabe que la obesidad puede presentarse por cuestiones genéticas o trastornos en la glándula que regula el metabolismo (tiroides) y, por ende, el peso corporal, pero en la mayoría de los casos es resultado de los malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio.
Es necesario saber que el sobrepeso "es condicionante de diabetes, hipertensión y colesterol elevado; por otra parte, nuestro esqueleto está diseñado para soportar determinada cantidad de peso y al sobrecargarlo, por ejemplo, con 20 kilogramos no tiene un rendimiento óptimo", advierte Maya Funes, quien es miembro de la Sociedad Mexicana de Nutriología.
Este problema también ocasiona trastornos psicológicos, pues quien tiene sobrepeso es considerado flojo, apático, desinteresado y descuidado en su arreglo personal. Pero el rechazo no sólo es por parte de la sociedad, ya que también se puede manifestar dentro de la familia, pues sucede que "los flacos atacan a los gordos diciéndoles constantemente que son la vergüenza del hogar, al grado de exigirles que se escondan antes de que llegue un visitante", acota la nutrióloga.
Aunque sin duda lo anterior afecta terriblemente a quienes son obesos, es indispensable sentirse a gusto con el cuerpo, tener práctica deportiva y seguir dieta balanceada, pues ello mejorará la salud. También hay que recordar que la verdadera belleza se encuentra en el interior y la mostramos con actitudes positivas, independientemente de que seamos talla 38 ó 44. "Las personas con sobrepeso deben aprender a quererse, cuidarse, además de exigir que la gente las respete", afirma Maya Funes.

Dispuesto a todo

Actualmente, la búsqueda de una apariencia física perfecta que permita ser aceptado social y laboralmente, al precio que sea, ha llevado a muchos individuos a seguir remedios fantásticos que prometen reducir el peso de inmediato, sin esfuerzo y sin dejar de comer.
"Los productos mágicos son pura charlatanería, no funcionan y sólo ponen en riesgo la salud, como los llamados extractos tiroideos que queman la glándula tiroides o las vendas frías y cremas a base de mentol que no llegan a donde se encuentra la grasa, pero si pueden causar irritación o reacciones alérgicas", enfatiza la psicoterapeuta.
Asimismo, se han puesto de moda algunas dietas a base de chicharrón y carne que suben el nivel de colesterol y producen estado de cetoacidosis, que consiste en acelerar el metabolismo para bajar de peso; pero el costo de seguirlas es muy alto, ya que pueden ocasionar infartos o que se obstruya alguna vena del cerebro.
"Eso no es todo, hay individuos que se engrapan el estómago para reducir su tamaño y así lograr que se introduzca menor cantidad de alimento, se someten a liposucción, recurren a pastillas que provocan náuseas todo el día o píldoras que contienen microorganismos que causan intensas infecciones, en tanto que otros se ponen braquets y los amarran entre sí para mantener la boca cerrada y no comer", refiere Maya Funes.
En efecto, la gente que se somete a estas torturas puede bajar de peso, pero como no modifican los hábitos de alimentación ni controlan la obsesión, se descuidan y vuelven a recuperar los kilos, además, subir y bajar de peso de esta manera causa daños a órganos vitales, como tiroides, hígado, riñones y/o corazón.
También es importante destacar que esos malos hábitos aunados a la ansiedad y baja autoestima pueden llevarnos a trastornos como anorexia (pérdida de peso por dejar de comer y someterse a intensas rutinas de ejercicio), bulimia (episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos seguidos de uso de laxantes y vomitivos), comer compulsivamente (consumir grandes cantidades de alimentos de prisa y a escondidas) y vigorexia (obsesión por tener un cuerpo musculoso).
Como usted puede ver, es muy importante aprender a comer bien mediante adecuada nutrición, la cual enseña a combinar alimentos y administrarlos; por ejemplo, si hoy comió un pastel mañana consuma verduras y pollo al vapor; además, si la obsesión hacia la obesidad es muy fuerte se requerirá terapia psicológica.
También tenga en mente que la actividad física es fundamental, pues además de proporcionarnos energía nos ayuda a quemar calorías; asimismo, no hay que olvidar el fomento de criterios capaces de evitar que los excesivos mensajes publicitarios sobre imagen corporal falsamente perfecta se convierta en una meta a alcanzar.
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