lunes, 10 de octubre de 2011

Comida mexicana, la esperanza para salvar al país de la obesidad


En México, la comida patria es casi tan sagrada como el himno, la bandera o el equipo nacional de fútbol. Pocas cartas son tan extensas como las de los restaurantes mexicanos. Buena suerte al visitante que se proponga descifrar todas las formas de cocinar el maíz, los distintos tipos de moles o las variedades de chile.
Por eso, muchos mexicanos agachan la cabeza al recordar que, a pesar de tener una de las cocinas más diversas del mundo, encabezan —sólo tras Estados Unidos—, la lista de las naciones más obesas del mundo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD).
El 70% de los mexicanos sufre sobrepeso u obesidad. En el caso de las mujeres adultas este país ya es número uno en sobrepeso y con los niños el panorama no mejora: 1 de cada tres padece exceso de grasa.
Diferentes tipos de maíz. Archivo. Foto: Ignacio de los Reyes

La dieta tradicional mexicana está basada en el maíz.
Una epidemia que, según las autoridades, está poniendo en jaque a los servicios sanitarios del país, que afecta a todos los grupos de edades y aumenta a gran velocidad. De 1980 hasta ahora, la prevalencia de obesidad y sobrepeso en México se ha triplicado.
Mexicanos como Norma forman involuntariamente parte de ese récord. Inconforme con sus 70 kilos, acude desde hace seis años a la sede en Ciudad de México de Comedores Compulsivos Anónimos, una asociación que ayuda a adictos a la comida.
Peregrinando de talla en talla, llegó a cargar con 100 kilos, la bulimia y serios problemas de autoestima.
"Cuando llegábamos a una fiesta, lo primero que pensaba era qué me iban a dar (de comer), qué tipo de pastel, cuánto me podría llevar a casa para seguir comiendo. Hasta pedía los dulces que dan a los niños, y luego lo escondía y me lo comía solita —cuenta—. Llegué a encontrar 2 kilos y medio de paletas y bolsitas de dulces escondidos entre toda mi ropa".

Azúcar, grasas y sedentarismo

Su adicción al dulce es ejemplo de lo que está haciendo de México un país de obesos, de acuerdo a los expertos.
Los mexicanos se han convertido en los mayores consumidores de refrescos azucarados del mundo, con casi 120 litros anuales por persona, según un estudio de la firma Euromonitor.
En 2003, el consumo de azúcar ya era de 48kg por persona, más del doble del promedio mundial, según el gobierno mexicano.

Y las finanzas... en los huesos

Mujer comiendo tacos en un puesto callejero de Ciudad de México. Foto: Ignacio de los Reyes

En el segundo país más obeso del mundo, los kilos no solo pesan en las caderas. El costo de tratar enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes, ha aumentado en un 60% en la última década, hasta suponer 1,2% del PIB.
En 2017, el gasto directo será de US$6.500 millones. Sumando los costes indirectos de la obesidad, como la pérdida de productividad laboral, México tendría que enfrentar una factura de hasta US$14.000 millones.
Una situación que haría "inviables" los servicios de Salud a corto plazo: "destinados a la bancarrota", según el ministro de Salud, José Ángel Córdova.
La pasión por el refresco, el aumento en el consumo de comidas procesadas y el sedentarismo (el 60% de la población entre 12 y 29 años reconoce no hacer ninguna actividad física) están detrás de los kilos de más, coinciden expertos y autoridades.
"La saludable dieta tradicional de la tortilla y el frijol ha cambiado, el consumo de frutas y verduras ha caído alrededor de un 35% y la ingestión de calorías se ha disparado, por eso tenemos una obesidad galopante. Necesitamos volver a aquellos hábitos cuando antes", advierte el secretario (ministro) de Salud, José Ángel Córdova.
La única manera de reducir los altos índices de sobrepeso, dice Córdova, será revertir el crecimiento de sobrepeso y obesidad entre niños de 2 a 5 años.
Si no, al país le espera una pesadilla propia de las noches de atracón.
"La diabetes melitus de adultos, secundaria a la obesidad, ya está apareciendo en niños de 12, 13 o 15 años. Sin un control adecuado, con 25 años ya podrían sufrir amputaciones, cataratas tempranas o insuficiencia renal", le dice a BBC Mundo.
En 2010, esta enfermedad provocó más de 72.000 muertes en el país, casi el 15% del total de fallecimientos.
Por eso ya se está empezando a sacar azúcar y grasas excesivas de los desayunos escolares, se ha prohibido la venta de refrescos en escuelas básicas y se han retirado alimentos procesados de las máquinas expendedoras de centros escolares.

Menos fritos, más asados

"A partir de que se ha dejado de comer la comida tradicional mexicana y se ha empezado a comer alimentos industrializados se ha visto un aumento de la obesidad"
Elisa Gómez, Asociación Mexicana de Nutriología
En algunas escuelas de Distrito Federal ya se pueden ver galletas de avena, dulces de tamarindo o jugo de nopal entre las ofertas alimenticias.
"A partir de que se ha dejado de comer la comida tradicional mexicana y se ha empezado a comer alimentos industrializados se ha visto un aumento de la obesidad", explica Elisa Gómez Reyes, presidenta Asociación Mexicana de Nutriología.
Pero no será fácil convencer a un mexicano de que volver a sus raíces puede salvarle la vida, advierte.
Se han pervertido los procesos de preparación de la cocina local, le dice Gómez a BBC Mundo: el frito y el empanizado han ganado terreno frente al asado o la plancha, por ejemplo, en recetas típicas como los tacos o las quesadillas.
"Hablar de la gastronomía mexicana no es hablar de los productos que venden en los puestos de la esquina. Es mucho más rica", asegura, "y desayunar tortillas con dos huevos al estilo mexicano y una taza de fruta puede ser muy saludable".

"Es lo que nos une"

Enrique Olvera, chef del restaurante mexicano Pujol. Foto: Alberto Nájar

Dice el chef Olvera que el secreto es cuestionar qué comerían nuestros abuelos.
El chef Eduardo Olvera es un icono de la comida nacional de vanguardia y un paladín entre los que quieren recuperar el recetario de antaño para rebajar la panza.
Su restaurante Pujol, en Ciudad de México, se convirtió este año en el primero de gastronomía mexicana en ser incluido en la prestigiosa lista San Pellegrino de los mejores del mundo, publicada por la revista Restaurant.
"Antes México no era un país de gordos, más bien tiene que ver con la industrialización de la cadena alimentaria y la pobreza, no es aceptable que sea más barato comprarse una sopa instantánea que unos frijoles", le dice a BBC Mundo.
Su receta para que el país recupere su silueta pasa por manejar bien los niveles de calorías, reducir las porciones y recurrir a la compra de productos de temporada. "En definitiva, preguntarte qué es lo que comerían tus abuelos".
En un país que se debate entre la modernidad y la tradición, Olvera tiene claro que el precio que pague México por el desarrollo económico no debe ser acabar pareciéndose a Estados Unidos en su dieta.
Este chef está convencido de que México debe cambiar su forma de comer y confía en que la comida puede ser precisamente la que acabe guiando a México.
"La alimentación es lo que nos une a todos. Y si los brasileños tienen el fútbol… nosotros tenemos la comida".

sábado, 8 de octubre de 2011

obesidad, problema físico y psicológico.

obesidad y salud
Además de ser un problema estético, ser obeso afecta la salud, porque expone al individuo al riesgo de sufrir muchas enfermedades físicas y trastornos psicológicos.
Enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes, los tumores, las várices, el aumento del colesterol, los problemas cardíacos, la gota, y las cataratas; se relacionan con la obesidad, así como también trastornos psicológicos como la depresión, la agresividad, la ansiedad, las obsesiones y la baja autoestima.
El exceso de peso también afecta las relaciones personales, provocando problemas de pareja, discriminación, sentimientos de soledad y aislamiento; y también se reducen las oportunidades de trabajo, aumentan las dificultades para realizar ciertas tareas y hasta se llegan a percibir sueldos más bajos.
El obeso se fatiga con facilidad, tiene menos agilidad y rapidez para moverse, suele estar malhumorado cuando le avergüenza su gordura y su perspectiva de vida disminuye a medida que aumenta de peso.
A pesar de los graves inconvenientes que provoca estar gordo, esta enfermedad puede tener beneficios secundarios, convirtiéndose en una excusa para ocultar otras limitaciones, como por ejemplo la timidez, los defectos de carácter, la negligencia, la pasividad, la pereza, etc., que luego, al adelgazar quedan expuestas.
Una persona obesa tiende a desarrollar un estilo de vida sedentario y es raro que tenga el hábito de hacer alguna forma de actividad física.
Para intentar adelgazar, será necesario no sólo aprender a comer moderadamente como forma de vida, sino también estar dispuesto a realizar más movimientos.
Por ejemplo, la actividad física practicada con regularidad, como una caminata diaria de treinta minutos, cinco veces a la semana como mínimo, es uno de los fundamentos básicos de cualquier programa de disminución de peso, porque no solo facilita el descenso sino que también ayuda a mantenerlo y además produce beneficios físicos, psicológicos y sociales.
El ejercicio físico activa el metabolismo y consume calorías; además fortalece el cuerpo y mejora el tono muscular y el equilibrio.
La práctica regular de actividad física también ayuda a evitar enfermedades coronarias, la osteoporosis, los accidentes cerebro vasculares y fortalece las defensas, mejorando la capacidad respiratoria y la actividad sexual y ayudando a bajar el colesterol dañino.
Desde el punto de vista psicológico es bueno para la depresión, el estrés y la ansiedad, mejora el intelecto, eleva la autoestima y la confianza en si mismo y ayuda a lograr equilibrio emocional.
Aunque ser obeso es por si mismo un serio trastorno que impide vivir normalmente, modificar un estilo de vida inactivo puede resultar difícil.
Es probable que un obeso prefiera comenzar con la dieta y postergue en forma indefinida la actividad física, porque no le gusta, tiene pereza o le da vergüenza.
Incorporar movimiento a la vida tiene que ser un proceso gradual que permitirá abandonar algunos hábitos sedentarios perjudiciales e ir adoptando otros lentamente que favorezcan la reducción de peso.
Se puede empezar dejando el auto más lejos de la oficina, bajándose antes de los vehículos de transporte, haciendo las compras a pie, acostumbrándose a ser el primero en levantarse para buscar algo, haciendo pequeños paseos de pocos minutos y dejando de usar ascensores.
Salir del sedentarismo exige fuerza de voluntad, fuerte motivación y el compromiso personal para estar dispuesto a cambiar de estilo de vida.
Lo más importante para lograr las metas es tomar una decisión y ser capaz de mantenerla.
Es conveniente elegir una actividad física que resulte placentera, para evitar cansarse de ella y terminar abandonándola.
Tratar de bajar de peso realizando solamente una dieta alimenticia es un proceso incompleto, un esfuerzo que hace más difícil mantener el peso, si no va acompañado de una nueva forma de vida.

Fuente: http://psicologia.laguia2000

miércoles, 5 de octubre de 2011

Los padres delgados tienen más hijos delgados

Niños comiendo pan

Los estudios hasta ahora se han enfocado en la genética de la obesidad.
El peso corporal de los padres tiene una gran influencia en el peso corporal de los hijos, revela un estudio en el Reino Unido.
Los investigadores de la Universidad de Londres encontraron que los niños cuyos padres son delgados tienen tres veces más probabilidades de ser delgados que aquéllos cuyos padres son obesos.
El estudio llevó a cabo durante cinco años un registro de la altura y peso corporal de los padres y de hasta dos de sus hijos de 7.000 familias británicas.
El análisis del índice de masa corporal (IMC) mostró que cuando el peso de ambos padres estaba dentro de la mitad más baja del rango ideal de IMC, había un 16,2% de posibilidades de que sus hijos fueran delgados.
Cuando el IMC de los padres estaba en la mitad superior del IMC ideal, esa cifra disminuía a 7,8%.
Los niños del primer grupo, dice el estudio, tenían un IMC de 18,5 o menos (lo que se considera como delgado).
Un peso corporal sano es el de un IMC de entre 18,5 y 24,9.
Un IMC de 15 a 29,9 es considerado sobrepeso y más de 30 es obesidad.

Posible herencia

En la investigación -publicada en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine (Archivos de Pediatría y Medicina Adolescente)- mostró que cuando ambos padres tenían sobrepeso la probabilidad de hijos delgados era de sólo 5,3% y de sólo 2,5% cuando los padres eran obesos.
Estudios previos han demostrado que la obesidad suele ocurrir en familias, en parte debido a la transmisión de padre a hijo de varios genes que incrementan el riesgo de gordura.
Aunque la nueva investigación no estudió la genética de las familias, los resultados sugieren que la delgadez también podría ser heredada de la misma forma como se hereda la obesidad.

Prof. Jane Wardle
Tal como señala la profesora Jane Wardle, experta en epidemiología y salud pública de la Universidad de Londres, "los padres a menudo se muestran preocupados si su hijo es delgado, pero esto podría deberse a que el niño tiene los 'genes de la delgadez'" explica la profesora Jane Wardle, quien dirigió el estudio.
"Todos los genes tienen dos versiones, los llamados alelos", agrega.
"Podríamos pensar que los genes relacionados con el peso corporal tienen un alelo de la delgadez y un alelo de la gordura".


"Y un niño que hereda más alelos de la delgadez de sus padres será naturalmente más delgado" agrega la experta.
El estudio encontró que de los 7.078 niños y adolescentes que participaron en la investigación, sólo 402 (5,7%) fueron clasificados como delgados y con posibilidad de tener un IMC menor a 18,5 en la adultez.
Se han publicado varias investigaciones sobre hallazgos de genes vinculados a la obesidad y sobrepeso, pero hasta ahora pocos estudios se han enfocado en el impacto genético de la delgadez.
La más reciente de estas investigaciones, publicada en septiembre pasado en PLoS One, descubrió varios genes asociados a la forma como el organismo almacena la grasa.
Esto, dicen los científicos de la Universidad de Edimburgo, podría explicar porqué algunas personas son más gordas que otras incluso cuando se alimentan con la misma dieta.

Fuente.BBC Salud