miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿ Qué es un desorden alimenticio ?

¿ Qué es un desorden alimenticio ?







Existe cuando las actitudes de una persona hacia la comida y el peso, son tales que los sentimientos hacia el trabajo, escuela, relaciones, actividades diarias y emociones, son determinadas por lo que se ha o no se ha comido o por un número en la báscula (Siegel, Brisman y Weinshal, 1988). Las personas que sufren un desorden en la alimentación se caracterizan por:

Extremistas en cuanto a consumo de alimentos, que puede manifestarse por una pérdida severa de peso, rápidos aumentos de peso, o fluctuaciones muy importantes en peso.

Esta a disgusto con su imagen corporal, a menudo acompañado de una distorsionada percepción de las señales del cuerpo (hambre, enojo, fatiga, etc.).

Prácticas poco saludables para mantener el peso, como son: ayuno, inanición, comer compulsivamente, uso indiscriminado de laxantes, medicamentos para bajar de peso, diuréticos y exceso de ejercicio.

Un miedo irracional a engordar y un deseo obsesivo de adelgazar.

Los dos desórdenes más comunes son la Anorexia Nervosa y la Bulimia Nervosa. Existen otros como el Comedor compulsivo o el Ejercitado Compulsivo. Algunas personas pueden tener síntomas de más de uno de estos desórdenes.





Existen muchas teorías. Para una persona en particular, todas ellas o sólo unos cuantos factores se conjuntan para producir finalmente el problema.

Factores Biológicos:
Posible anormalidad en el sistema de transmisión noradrenérgico (Niveles bajos de norepinefrina en el líquido cefalorraquídeo de pacientes con AN). Estudios recientes han demostrado la probable disminución de una proteína llamada Leptina, que proviene de los adipocitos ( células grasas del cuerpo). Actualmente existen algunas teorías en investigación que asocian su origen a un problema infeccioso. El temperamento, que es en parte determinado por factores genéticos, provoca que algunas personas sean más vulnerables que otras para desarrollar desórdenes de la alimentación. Además, una vez que una persona ha comenzado con períodos de inanición, comilonas o purgaciones, estos comportamientos pueden alterar la química del cerebro y prolongar el problema.

Factores Psicológicos:
La gente con desórdenes de la alimentación tiende a ser perfeccionista. Usualmente tienen un legítimo "coraje", pero dado que siempre buscan la aprobación y temen a la crítica, no saben como expresar su enojo de una forma saludable. Lo voltean hacia ellos mismos provocándose la inanición o comilonas.

Factores Familiares:
Dentro de su familia, tienden a sentirse menospreciados, abandonados, y solos. Son familias que tienden a ser
sobreprotectoras, rígidas y poco efectivas para resolver conflictos. Usualmente exigen altos rangos de perfección y éxito.

Factores Sociales:
Nunca como ahora en la historia, las mujeres habían sido exhortadas a estar tan delgadas. La TV, el cine, las revistas son claros ejemplos de todos los mensajes que reciben las mujeres de las "ventajas" de mantenerse delgadas.

Disparadores:
Si una persona es vulnerable a padecer un desorden de la alimentación por poseer uno o más de los factores anteriores, algunas veces lo único que se necesita para poner en acción la "avalancha", es un evento que no pueda o no sepa cómo manejar. Un disparador puede ser algo tan sencillo como el hostigamiento por estar gordo hasta algo tan desvastante como un incesto o violación.

Signos De Alarma
Dado que actualmente parece ser que todo el mundo se preocupa por el peso, y dado que la mayoría de la gente alguna vez ha estado a dieta, ¿cómo puede uno decir que un comportamiento hacia la comida y el peso es "normal" o que se debe de considerar un problema que ponga en peligro la vida y la felicidad? Probablemente muchas personas manifiesten alguna de las siguientes características, pero la mayoría de las personas con desórdenes de la alimentación, cumplen con varias de ellas:

Pérdida de peso significativa o extrema, en poco tiempo, sin enfermedad subyacente.

Disminución en la ingesta de alimentos.

Desarrollo de ciertos rituales hacia la comida: cortar los alimentos en pedazos muy pequeños, "jugar" con la comida en el plato, masticar miles de veces cada bocado, saltarse comidas, no comer frente a los demás, siempre tener una excusa para no estar hambrienta, etc.

Negación de estar hambrienta.

Volverse más crítica y poco tolerante de los demás.

Fluctuaciones en el carácter (casi siempre de mal humor o enojado).

Ejercicio excesivo.

Cuando come, escoge básicamente sólo comidas bajas en grasa o sin calorías.

Dice que él/ella está muy gordo (a), aún cuando es obvio que no.

Miedo intenso a ganar peso y a la obesidad.

Detesta partes específicas de su cuerpo, especialmente busto, abdomen, muslos, caderas y glúteos.

Insiste en que no se siente bien consigo mismo (a) a menos que esté delgado (a), pero nunca está lo suficientemente delgado (a) para estar a gusto.

Tiene dificultad para exponer sus sentimientos.

Evita socializar lo más posible.

Responde a las confrontaciones acerca de su estado de ánimo, con lágrimas, berrinches o ignorándolas.

Cuando come en exceso, siempre busca la manera de deshacerse de las calorías ingeridas (vómitos, ejercicio, medicamentos).



Tratamiento

Los desórdenes de la alimentación son tratables, y la gente puede rehabilitarse de ellos. La recuperación, sin embargo, va más allá de dejar de mantenerse en inanición, de dejar las comilonas o dejar las purgaciones (vómitos, laxantes, ejercicio, diuréticos). Para dar por hecho la recuperación, ésta debe incluir el establecimiento de patrones saludables de alimentación y peso, y la resolución de los problemas médicos, psicológicos, sociales y familiares que contribuyeron a que se desarrollara el trastorno.
El tratamiento exitoso debe ser multidisciplinario, y es altamente individualizado. El tratamiento debe comenzar con una valoración médica y seguir con el desarrollo de un plan que incluirá: psicoterapia individual, psicoterapia familiar, terapia de pareja, terapia en grupo, medicación para mejorar la depresión, la ansiedad y otros trastornos similares, hospitalización, y asesoría nutricional.
La información anteriormente expuesta, de ninguna manera sustituye los cuidados y consejos médicos. Existen muchas variantes en diagnóstico y tratamiento que deben ser evaluadas y manejadas en forma individual.











Las personas anoréxicas usualmente son muy buenas personas, consientes, trabajadoras y buenas estudiantes. Tienden a tratar de complacer a todo el mundo, buscando la aprobación y evitando conflictos. Se preocupan por cuidar a los demás y estriban en la perfección, pero debajo de ésta actitud, se sienten inseguras e inadecuadas. Quieren ser especiales, para sobresalir de entre las masas. Tratan de alcanzar éste objetivo perdiendo peso y conservándose delgadas. La anorexia, al igual que la bulimia pueden matar.
Los criterios diagnósticos para anorexia nerviosa son:

Se niegan a mantener un peso corporal por encima del mínimo para su edad y estatura, ej., pérdida de peso que lleve a un peso corporal 15% por debajo del peso esperado o fracaso para lograr la ganancia de peso esperada durante el período de crecimiento, llevando a un peso corporal 15% por debajo de lo esperado.

Miedo intenso a ganar peso o engordar a pesar de estar alarmantemente delgada.

Distorsión de una imagen corporal. Se refiere así misma como gorda, cuando es obvio que no lo está.

En las mujeres, ausencia de al menos tres períodos menstruales consecutivos sin razones aparentes o incapacidad para iniciarlos en las adolescentes prepuberes (se considera que una mujer tiene ausencia de menstruaciones sí sus períodos ocurren solamente después de la administración de medicamentos hormonales).

Ejercicio compulsivo.











Las personas bulímicas usualmente tienen problemas de ansiedad, depresión e impulsividad. Suelen ser muy dependientes de su familia aunque profanan lo contrario. Muchos tienen problemas para confiar en los demás y tienen pocas relaciones afectivas satisfactorias. La bulimia, al igual que la anorexia pueden matar.
Desorden alimenticio causado por la ansiedad y por una preocupación excesiva por el peso corporal y el aspecto físico. Se caracteriza por episodios repetidos de ingesta excesiva seguidos de provocación del vó mito, uso de laxantes, dietas exageradas y/o abuso del ejercicio para controlar el peso.
A veces el comportamiento bulímico se observa en los enfermos de anorexia nerviosa o en personas que llevan a cabo dietas exageradas, pero la bulimia por sí misma no produce pérdidas importantes de peso. Lo que sí produce a veces, debido a los vómitos provocados, son problemas gastrointestinales e hipopotasemias (concentraciones bajas de potasio en sangre) graves, así como lesiones en los dientes debido a la acidez de los vómitos. La bulimia aparece sobre todo en adolescentes, en especial en las mujeres, debido a diferentes mecanismos psicológicos; el más obvio es la respuesta a la presión social que valora la delgadez como atractivo físico, pero también por las dificultades para asumir un cuerpo sexuado. Para tratar la enfermedad se utilizan diversas terapias de grupo y terapias de condicionamiento. Los antidepresivos pueden también ser efectivos, pues muchos de los bulímicos sufren también depresión.
Los criterios diagnósticos para bulimia nerviosa son:

Episodios recurrentes de comilonas (rápido consumo de una gran cantidad de alimento en un período de tiempo normal para cualquier persona).

Sentimiento de no poder controlar sus patrones alimenticios durante las comilonas.

La persona usualmente practica alguna forma para deshacerse de lo que comió: vomito autoinducido, uso de laxantes o diuréticos, dietas estrictas o ayunos, ejercicio vigoroso.

Preocupación acerca del peso y la figura.

Al igual que la anoréxica cree que su valor como persona depende de mantenerse delgada.

Su peso puede ser normal o ligeramente por debajo o encima de lo normal.











El comedor compulsivo, también llamado Desorden de la Alimentación por Comilonas, es un síndrome de comilonas persistentes y frecuentes que no son acompañadas por los comportamientos compensatorios de purgación que se requieren para el diagnóstico de Bulimia Nervosa.
El diagnóstico de BED (Binge Eating Disorder) o comedor compulsivo, ha sido incluido en el Manual Estadístico y Diagnóstico de las Enfermedades Mentales (DSM IV, cuarta edición, 1994) como un ejemplo de un desorden de la alimentación no específico, y en un apéndice en el que se propone en una categoría diagnóstica que amerita estudios posteriores.
Las comilonas en el comedor compulsivo son definidas exactamente igual que en la bulimia nervosa, es decir, la ingestión de grandes cantidades de alimento en circunstancias específicas, así como la pérdida de control sobre lo que se come, la cantidad que se come y cuándo se come.

Características Clásicas Del Comedor Compulsivo

Frecuentemente come grandes cantidades de alimento, mucho más que lo que la mayoría de la gente podría comer en un período de tiempo similar.

Come rápidamente

Come hasta el punto en que está incontrolablemente satisfecho

Usualmente come a solas

Muestra irritabilidad y enojo consigo mismo después de la comilona

No utiliza métodos para purgar (vómitos, laxantes, ayunos, etc.)

Puede comer continuamente durante todo el día.

Durante la comilona, se siente incapaz de controlarse o de pararse.

Usualmente tiene historia de haber intentado todo tipo de dietas

El comer le ayuda a disminuir su ansiedad y stress.

Se siente avergonzada de su figura.

Inicia una dieta nueva cada mañana

Visita a todos los "doctores de dieta" sin éxito o con éxitos temporales

Esconde comida

Se siente muy culpable por sus comportamientos hacia la comida.

Usualmente es una persona obesa y deprimida.

Cuando logra disminuir de peso, generalmente lo recupera en forma rápida.

En contraste con los pacientes bulímicos, que usualmente utilizan el ejercicio como una conducta compensatoria y se exceden en el mismo consistentemente, los comedores compulsivos tienden a ser inactivos.

Constantemente los invaden sentimientos de culpa, vergüenza, coraje.

Las personas que son comedores compulsivos, en general no purgan como lo hacen los bulímicos. Existe un pequeño grupo de personas que purgan en forma ocasional, pero no con la regularidad con que lo hacen los que padecen bulimia. Pueden estar genéticamente predispuestos a tener un peso mayor al que se considera el ideal cultural, así es que por eso se someten a diferentes dietas, se "matan de hambre", y luego tienen una comilona como respuesta a esa hambre. O pueden comer por razones emocionales: para sentirse mejor con ellos mismos, para consolarse, para escapar de situaciones que los molestan, para esconder un dolor emocional. Independientemente de la razón por la que se realice la comilona, los programas de dieta no son la respuesta adecuada. De hecho, las dietas generalmente empeoran el problema.
La mayoría de los comedores compulsivos son obesos, y pueden presentar complicaciones médicas como aumento en la presión arterial, aumento en los niveles de colesterol, diabetes y enfermedades cardíacas.
Al igual que los otros desórdenes alimenticios, el tratamiento del comedor compulsivo debe incluir manejo médico, lograr la normalización en la forma de comer a través de una terapia nutricional adecuada, rutina de ejercicios, terapia psicológica individual, familiar y de pareja, terapias de grupo, medicamentos para mejorar la depresión y la ansiedad, y en algunos casos, hospitalización.
Obesidad, condición corporal caracterizada por el almacenamiento de una cantidad excesiva de grasa en el tejido adiposo bajo la piel y en el interior de ciertos órganos como el músculo. Todos los mamíferos almacenan grasa: en condiciones normales ésta constituye el 25% del peso corporal en mujeres, y el 15% en los varones.
El depósito de grasa, cuya capacidad energética es dos veces superior a la de proteínas o carbohidratos, es una forma de almacenamiento energético para necesidades futuras. Sin embargo, cuando estas reservas grasas son excesivas representan un problema de salud. Los datos de las compañías de seguros demuestran que las personas cuyo peso sobrepasa en un 30% el peso ideal tienen mayor riesgo de padecer enfermedades, y de manera especial diabetes, enfermedades de la vesícula, trastornos cardiovasculares, hipertensión, algunas formas de cáncer y artritis; asimismo, las intervenciones quirúrgicas suponen un mayor riesgo en este grupo de pacientes.











Se suele utilizar el índice de masa corporal (IMC) para determinar si existe o no un exceso de peso. Este índice es el cociente entre el peso expresado en kilogramos y el cuadrado de la altura de la persona expresada en metros. Teniendo en cuenta esta relación, se considera sobrepeso una cifra del IMC por encima de los 25 kg/m2 y se hablaría de obesidad cuando el IMC estuviera por encima de los 30 kg/m2. El IMC, es decir la relación entre el peso y la talla, es una buena referencia aunque no determina con total exactitud el peso ideal de una persona ya que, como muchos especialistas reconocen, también hay que tener en cuenta otra serie de factores. Así, por ejemplo, un atleta puede tener un IMC elevado debido a que presenta una gran masa muscular, lo que a su vez se traduce en un peso elevado, sin que eso signifique que esté obeso.











La obesidad sólo es debida a trastornos del sistema endocrino en contadas ocasiones. En la mayor parte de los casos, la obesidad es la consecuencia de un aporte de energía a través de los alimentos que supera al consumo de energía a través de la actividad; este exceso de calorías se almacena en el cuerpo en forma de grasa. Sin embargo, el metabolismo basal, la mínima cantidad de energía necesaria para mantener las actividades corporales, varía de una persona a otra, de manera que hay personas que utilizan, de manera natural, más calorías para mantener la actividad corporal normal. La obesidad puede también deberse a la falta de actividad, como sucede en las personas sedentarias o postradas en cama.
En el desarrollo de la obesidad influyen diversos factores, además de los que ya se han mencionado, como factores genéticos, o factores ambientales y psicológicos. Se ha observado que hijos adoptados con padres biológicos obesos tienden a tener problemas de sobrepeso aunque sus padres adoptivos no sean obesos. Sin embargo, todavía no está claro cómo los genes influyen en la obesidad. Estudios realizados en ratones pusieron de manifiesto que cuando determinados genes faltaban o estaban mutados se facilitaba el desarrollo de la obesidad. Sin embargo, estas investigaciones no han tenido el mismo resultado en humanos. Por otro lado, los hábitos alimentarios familiares y sociales también tienen importancia y muchas veces se recurre a una ingesta excesiva de comida en situaciones de estrés y ansiedad.











Se han probado distintos métodos de adelgazamiento para combatir la obesidad, con pocos resultados en general. Las pastillas adelgazantes cuya composición se basa en el fármaco estimulante dextroanfetamina o alguno de sus derivados fueron muy empleadas en la década de 1950, pero resultaban ineficaces y se observó que podían crear adicción, por lo que cayeron en desuso. Se han promocionado multitud de dietas adelgazantes, pero no existen pruebas científicas de que sean eficaces en casos graves de obesidad. Una dieta denominada dieta proteica líquida, que derivaba del tipo de alimentación empleado en pacientes hospitalizados, fue comercializada hasta el año 1979, en que se demostró que algunos pacientes habían fallecido por utilizar esta dieta como única fuente de alimentación. Su composición alteraba el equilibrio corporal de los iones sodio y potasio, lo que provocaba trastornos de la función cardiaca.
En los últimos años ha aparecido un nuevo fármaco, cuyo principio activo es el orlisat, para el tratamiento de pacientes obesos o con sobrepeso. Este medicamento actúa inhibiendo las lipasas gastrointestinales lo que modifica la absorción de las grasas por el organismo. Este tratamiento se acompaña de una dieta baja en calorías.
Hay técnicas quirúrgicas que complementan los tratamientos de la obesidad. Una de ellas, el bypass intestinal, consiste en la resección de un segmento de intestino para reducir la absorción de nutrientes. Esta técnica produce numerosos efectos colaterales como diarrea crónica o lesiones hepáticas, e incluso la muerte, por lo que cada vez se emplea con menos frecuencia. Otra técnica es el bypass gástrico, que consiste en disminuir la capacidad del estómago empleando grapas u otros procedimientos. Queda así un reservorio gástrico de pequeño tamaño que evita que el paciente pueda ingerir grandes cantidades de alimento.
El tratamiento más común consiste en la incorporación de dietas hipocalóricas. Muchos profesionales recomiendan dietas de entre 1.200 y 1.500 calorías diarias, aunque en algunos casos se puede recurrir a dietas de entre 400 y 800 calorías por día. La realización de un ejercicio regular también puede ayudar a reducir la obesidad. Debido a que la obesidad está considerada por muchos como una alteración en los hábitos alimenticios de quienes la padecen, hay terapias que tratan de modificar este comportamiento patológico. Se enseña a los pacientes a comer sólo en determinados momentos del día o en lugares específicos, a comer despacio, y a llevar relación escrita de los alimentos ingeridos.



























Fuente: taringa.net

martes, 13 de septiembre de 2011

El que no sabe cocinar tiende a engordar

La balanza se ha convertido en un instrumento imprescindible en cualquier hogar.
El ritual de pesarse todos los días para descubrir reflejado en ella el resultado de ese bombón o medialuna que no tuvimos la voluntad de despreciar, ya forma parte de la rutina diaria.

Pero el cuerpo a veces nos da sorpresas inesperadas. Aún después de un día de transgresiones suele no acusar signos de sobrepeso, en tanto que cuando nos sacrificamos hasta el límite, nuestro físico se puede empeñar en retener líquidos y en vez de bajar de peso aumentamos.

Creo que lo más conveniente es controlar el peso una vez por semana, a la misma hora y en la misma balanza y aprender a comer en forma moderada siempre.
Las dietas son temas que acaparan las páginas de todas las revistas desde hace muchos años; sin embargo, según las estadísticas, la población mundial sigue aumentando de peso y en estos momentos en la mayoría de países, más del cincuenta por ciento de la población tiene sobrepeso, incluyendo los niños.

Se espera que en el futuro cercano esta proporción alcance al cien por ciento de los habitantes.

Cuáles son los principales factores que influyen para que se produzca este fenómeno en casi todo el mundo, es la pregunta que todos nos hacemos a diario.
En primer lugar, la mayoría de las personas de las grandes ciudades tiene un menor desgaste físico y se mueve poco. La vida se facilita, el auto nos lleva, las máquinas nos ayudan y nos convertimos en seres sedentarios que sólo observan y controlan.

El sedentarismo es un factor de riesgo de enfermedades cardíacas y la principal causa para engordar, favoreciendo además el desarrollo de otros trastornos orgánicos graves, como la hipertensión, los problemas circulatorios, la diabetes, etc.

Se puede comprobar que durante momentos en los cuales no se hace ninguna dieta (vacaciones por ejemplo), que se pude bajar de peso solamente con un mayor movimiento.
La falta de preocupaciones y la tranquilidad disminuyen la ansiedad habitual por la comida permitiendo que uno no se acuerde de ella; porque las preocupaciones y el stress también engordan, provocando un desequilibrio emocional que hemos aprendido a calmar con la comida.

La adicción a los dulces es otro problema que acosa a las personas con sobrepeso. No es necesario privarse de ellos pero se puede controlar su ingesta teniendo una provisión de golosinas de bajo contenido calórico que nos gusten y utilizándolas como colaciones.
Respetar los horarios de las comidas es otro factor que ayuda a aprender a comer. Es inútil no comer casi nada durante todo el día para devorar en la cena todo lo que tenemos en la heladera.

Lo ideal es acostumbrarse a comer seis veces por día comenzando con un buen desayuno, que los expertos aseguran es lo más importante, luego el almuerzo, después la merienda y por último la cena, más dos colaciones entre las principales comidas.
Hoy en día, tener que trabajar no es un obstáculo para seguir estas instrucciones. Existen en el mercado abundantes propuestas económicas que reemplazan adecuadamente cualquier comida hecha en casa.

Recordemos que las personas con sobrepeso son adictas a la comida y las adicciones encubren un estado de ánimo depresivo, por lo tanto, es saludable conectarse con nuevos intereses.
Hacer las compras  y aprender a cocinar puede ser para muchos un nuevo interés que hoy en día está de moda; y también es una buena manera de mejorar nuestro estado de ánimo.
Las personas que viven solas tienden a comer mal y muchas veces llegan a graves estados de deshidratación porque como no sienten sed tampoco ingieren líquidos.

Cocinar para sí mismo es una manera de elevar la autoestima y de aprender a considerarse digno de una mesa exclusiva para uno acompañada de abundante gaseosa dietética.
De esta manera, se obtendrá una mejor calidad de vida, aumentaremos la autoestima y bajaremos los kilos demás.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Lo peligroso no es tanto "estar" obeso como serlo durante años

Los riesgos para la obesidad de la salud han sido ampliamente subestimados porque no miden de forma adecuada sus consecuencias en el tiempo.
Los cálculos del riesgo se han centrado en el sobrepeso severo como hecho, sin contar con el factor de su duración a lo largo de los años.
Una investigación reciente publicada por la Asociación Internacional de Epidemiología indica que cada década con exceso de peso incrementa en más del doble el riesgo de muerte.
El equipo de científicos responsable de la investigación declaró a la Revista Internacional de Epidemiología que se necesitan nuevas formas de medir el exceso de peso en términos de "obesidad-año".
De manera similar al "paquete-año" para medir los efectos del tabaquismo, una cuantificación cuantitativo-temporal del sobrepeso ayudaría a medir de forma más adecuada los riesgos de la obesidad.
El riesgo de diez años de obesidad
El estudio se basó en el seguimiento a 5.036 personas residentes en EE.UU. y observó su estado de salud cada dos años a lo largo de varias décadas.
Entre los participantes, el riesgo de morir subió un 7% por cada dos años de obesidad, en aquellos que presentaban un Índice de Masa Corporal (IMC) de 30 o más.
Problema creciente
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2008, el sobrepeso afectaba a 1.500 millones de adultos de más de 20 años. De esos, más de 200 millones hombres y cerca de 300 millones de mujeres eran obesos.

La OMS calcula que entre 1980 y 2008, la incidencia de la obesidad se ha doblado en el mundo.
En las economías emergentes, la situación es considerada alarmante. Ya hay voces que piden a los gobiernos que actúen de forma urgente.
Uno de cada siete adultos mexicanos está por encima de su peso ideal, proporción en la que, de los países desarrollados, sólo le gana EE.UU.

Brasil es el país en el que la obesidad crece más en la infancia. Padecen sobrepeso cerca del 16% de los niños y el 12% de las niñas de entre 5 y 9 años, cuatro veces más que hace 20 años.
Ser obeso entre 15 y 25 años más que doblaba el riesgo de muerte comparado con los que nunca fueron obesos.

Los investigadores concluyeron que, a la hora de evaluar a los pacientes con sobrepeso, es necesario que se tome en cuenta el tiempo que permanecen con kilos de más.
"Nuestro estudio demuestra que por cada década adicional que se vive con obesidad, los riesgos de todas las causas de mortalidad, enfermedad cardiovascular y cáncer se doblan".
Según los autores, su conclusión "implica que el riesgo mortal asociado a la obesidad actual en adultos puede ser significativamente mayor que hace décadas".
Además, advierten que la obesidad se da a edades cada vez más tempranas, lo que quiere decir que los niños de la actualidad podrían tener acortada su esperanza de vida respecto a otras generaciones.

Estrategia del miedo
"En la actualidad, la edad media en que se desata la obesidad tiende a ser más de diez años anterior a lo que era hace décadas".
Tam Fry, del Foro Nacional de Obesidad del Reino Unido, concuerda que la "obesidad comienza a convertirse en un problema a cada vez más corta edad".


 "Estamos viendo a gente muriendo antes que sus padres por culpa de la obesidad", asegura Fry.
Fry cree que las conclusiones podrían ser una llamada de atención muy necesaria para muchos.
"Si el médico te puede decir ‘tienes que hacer algo con tu sobrepeso o morirás antes de los 65 en lugar de a los 75’, eso podría ser una útil estrategia del miedo".
Pero Fry duda de que eso pueda ser suficiente para motivar a todos.
"Muchos luchan para perder peso, no importa cuántas veces se lo digan o cuantas veces lo tengan que intentar".
Fuente BBC

domingo, 11 de septiembre de 2011

Obesidad y sobrepeso, mitos y realidades


En Finlandia se llevó a cabo un encuentro de científicos de todo el mundo relacionados con los aspectos de prevención y promoción de la salud. En esta reunión se abordo la gravedad existente en relación a como desde la población infantil a la adulta están adquiriendo las llamadas enfermedades crónicas modernas (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes tipo2, osteopenia, insulino resistencia).También fue abordado aspectos relacionados con los programas y las formas eficientes de prevenirlas y combatirlas.

En el mundo, según datos serios, cerca de 1/3 de la población de ambos sexos y todas la edades posee alguna o varias de estas enfermedades mencionadas. En Chile más de la mitad se encuentra en valores o índices de sobrepeso y obesidad. Estas dos últimas, sobrepeso y obesidad han sido señaladas como causales directas de estas enfermedades y de muerte prematura, lo que actualmente debido a las evidencias científicas obtenidas de protocolos con más de 10 mil individuos y seguidos por más de 10 años se está poniendo en duda, que sin descartar el hecho de que el exceso de grasa corporal es causa de enfermedad y muerte prematura, no es la causa directa. Mucho más es causa de enfermedad y muerte prematura, la mala condición física o capacidad física del ser humano.

El fisiólogo chileno, Carlos Saavedra, Master en Ciencias de la Universidad Laval de Canadá, especializado en ejercicio cuyo postgrado lo obtuvo bajo la tutoría de uno de los científicos más importantes del mundo en este tema, Claude Bouchard, estuvo presente en dicha reunión de 5 días de duración en la que se presentaron las últimas investigaciones y resultados sobre promoción de la salud y cuidado médico, evidencias basadas en los efectos del ejercicio físico.



Las evidencias, ya difundidas hace algunos años en revistas científicas serias y de prestigio, han señalado que las personas enferman y mueren más en la medida en que su ejercicio es inferior o malo. Esta variable es medida mediante el tiempo que la persona puede sostener un esfuerzo progresivo (caminando y cada dos minutos aumentando la velocidad). Mientras más tiempo o mayor carga de trabajo pueden soportar, menores son las posibilidades de enfermar o morir.




Ni las alteraciones metabólicas, ni el cigarro, ni el peso corporal son tan buenos indicadores de las posibilidades de enfermar o morir como las del nivel de Capacidad cariorespiratoria.  (cardiorespiratory fitness.)


¿Los gordos están mas propensos a enfermar y morir?

Normalmente el índice de "gordura" en términos poblacionales esta dado por el Índice de Masa Corporal (IMC) el cual contempla la talla y el peso de individuo. Sin embargo un verdadero índice de sobrepeso u obesidad debe considerar de manera exacta el porcentaje de tejido adiposo que dicha persona posee.

Tradicionalmente se les indica de sobrepeso a los sujetos con IMC por sobre 25 y de obesos por sobre 30. Tradicionalmente también se ha señalado a este índice como un factor de riesgo para la salud.

Sin embargo estudios longitudinales, en que se han seguido por más de 10 años a mas de 10.000 individuos en USA y más de 12000 en Finlandia demuestran una serie de evidencias que dan que pensar sobre la pregunta inicial.

Los "flacos" con malos hábitos alimenticios y mala condición física mueren y enferman más que los gordos que hacen ejercicio y corrigen su alimentación aunque no bajen de peso!!!!

Los hipertensos, los diabéticos tipo 2 y los con colesterol alto independientemente , de si bajan de peso o no, pero sometiéndose a un plan de ejercicio y alimentación adecuada, corrigen sus alteraciones metabólicas en mejor forma que aquellos que con dietas restrictivas (hipocalóricas), con fármacos , sin ejercicio y que han bajado de peso.

Ya en el año 1999, Glen Gaesser de la Universidad de Virginia en USA, había publicado aspectos relacionados con estas evidencias vertidas en el congreso de Finlandia.

Textualmente expresa: "ante las hipótesis 1) un bajo índice de masa corporal es optimo para vivir más años y 2) la disminución de peso reduce los índices de enfermedad y de mortalidad". La preponderancia de las evidencias epidemiológicas desgraciadamente no respaldan dichas hipótesis. El Dr. Glessner continua con su análisis: "La pérdida de peso, independiente del índice de masa corporal están asociados con un aumento en las tasas de mortalidad, ya que Primero: Disminuir las posibilidades de enfermar o morir es independiente de la cantidad de peso perdido y Segundo: la reducción de las posibilidades de enfermar o morir son menores cuando aumenta la condición física del individuo que cuando se somete a perdidas intencionadas de peso. Y tercero: las patologías que comúnmente son asociadas a la obesidad (dislipidemias, diabetes, hipertensión, hiperinsulinemia etc..) pueden mejorarse con dieta y ejercicio adecuado independientemente de la pérdida de peso."

Estas evidencias están fundamentadas en más de 157 publicaciones científicas que se encuentran en el centro de ejercicio y nutrición que dirige el fisiólogo Carlos Saavedra y que a su vez organiza la Primera reunión científica sobre Ejercicio y Nutrición y su relación con las enfermedades crónicas modernas mencionadas anteriormente junto al destacado doctor del INTA Erik Díaz.

La importancia de los hábitos sanos de vida en la prevención de la obesidad e independientemente, también de las enfermedades crónicas modernas fueron tratadas en el V Congreso Chileno de Obesidad donde se generaron discusiones muy interesantes moduladas por el presidente de la Sociedad, el médico Alex Valenzuela. Según Saavedra se debería centrar la discusión hoy en ida en diversos aspectos caracterizados por estas preguntas:
  • ¿ es la grasa corporal la directa y sola causa de enfermedades?

  • ¿existen posibles beneficios del sobrepeso y de la obesidad moderada?

  • ¿el hecho de insistir en la baja de peso es más bien una necesidad y un fin estético, biomecánica o realmente de salud?

  • ¿los tratamientos actuales basados en un alto porcentaje en fármacos con efecto secundarios es una alternativa más real de abordaje efectivo al paciente pasando por encima del peso y eficacia que tienen los hábitos alimenticios y de ejercicio adecuado?
Ya en el año 1992 el Dr. Barnard del centro Pritikin de Santa Mónica en California publico en el American Journal of Cardiology un estudio en que demuestra como un plan nutricional y otro de ejercicio llevado a cabo conjuntamente, pueden ser significativamente más eficaces que la disminución de peso y que la ingesta de grasas puede ser más dañina que la grasa que se encuentra en el cuerpo. En dicho estudio se recopilaron datos en más de 4500 hombres y mujeres, en que la mayoría fue catalogado de obeso, que fueron reclutadas en el Centro durante TRES SEMANAS (!) El programa consistió en disminuir la ingesta de grasas, aumentar carbohidratos complejos y fibras. Todo esto acompañado con 45 minutos diarios de ejercicio a frecuencias cardiacas entre el 60 y 90% de la frecuencia cardiaca teórica máxima.
En tres semanas redujeron el colesterol en un 23%,los triglicéridos en un 33%, la presión arterial en un 15% y más del 30% de los sujetos suspendieron la medicación anti-hipertensiva. Entre los hombres y mujeres con diabetes, el 39% de los que se inyectan insulina dejaron la inyección y el 71% de los que tomaban hipoglicemiantes orales dejaron los medicamentos. El 75% de los diabéticos sin fármacos restablecieron los niveles normales de glucosa circulante. Ninguno de los logros del programa se correlacionaron con las bajas de peso que en algunos se experimento y que no fueron mayores al 5% y solo en tres semanas. Este hallazgo sugiere fuertemente que la "normalización" del peso no es necesaria para la normalización de ciertas variables metabólicas.

Definitivamente el problema se presenta al cuerpo médico como lo difícil que es lograr un cambio de hábitos en el paciente pese a que las evidencias indican que los efectos de los fármacos son también poco eficientes ya sea por la duración del efecto y porque sobretodo el 90% de los pacientes vuelven a su peso anterior y también con las alteraciones metabólicas que tenia.

La encrucijada o el dilema se presenta que si bien la solicitud del interesado de bajar de peso es bien por un asunto estético pero también existen evidencias que excesivas bajas de peso poseen riesgos. Por otro lado dolores de columna, rodillas y tobillos están acentuados por el exceso de peso los cuales aminoran cuando al "gordo" se le somete a un plan de fortificación muscular el que a su vez previene y corrige alteraciones metabólicas.!!!!!!!

Sedentarismo

 

Ha sido indicado como uno de los factores de riesgo por la medicina tradicional, sin embargo la ciencia contemporánea lo indica como el factor más importante:
el Dr. Blair del Instituto Cooper de Dallas demostró con experiencias científicamente aceptadas como evidencias de primer nivel (clase A) que los gordos con buenos hábitos alimenticios y buena capacidad física enferman y mueren menos(un 40% menos de posibilidades) que los flacos con mala capacidad física.

¿Prevención o terapia?

Indudablemente que no se puede obviar la terapia, estamos con un 50% de la población enferma pero el pronóstico es muy poco alentador si no se empieza con una campaña de prevención seria y responsable. Los países desarrollados han encontrado luces significativamente importantes en la solución del problema:

1.- Científicos y médicos elaboran pautas de prevención en el Ministerio de Salud (citando profesionales competentes) y se las pasan al Ministerio de Educación para que las difundan a todos los sectores de la población.

2.- Anexan los Ministerios, Institutos o Direcciones de Deportes a los Ministerios de Educación o de Salud con especialistas en Actividad Física formados académicamente en que el hecho de haber jugado al fútbol no es requisito importante o indispensable.(!)

3.- Los profesionales de la nutrición y la medicina prescribe en sus terapias ejercicio físico adecuado, para lo cual se forman y especializan en Fisiología del Ejercicio y los profesores de educación física se especializan en Ejercicio y Salud.

¿Cuánto, cómo y qué ejercicios hacer?

En los últimos 3 años se ha publicado un 1000% (mil por ciento) mas de articulos científicos sobre el tema que en todos los últimos 30 años que los preceden !

Por lo tanto indudablemente que los conocimientos sobre la materia han cambiado. ya no son la transmisión de conocimientos originados por la experiencia de un ex deportista o por la orientación de un dirigente que "le gusta el deporte" o por el nivel académico de un profesional formado hace 10 años que no se ha actualizado formal y académicamente.

Hoy el conocimiento en actividad física surge de la investigación científica y no de la experiencia de uno u otro. Junto a esto los métodos de ejercicios o entrenamiento han variado profundamente y sobre todo la conclusión es que cada individuo de acuerdo a sus condiciones y en relación a los fines u objetivos que se persiguen tiene un método propio y adecuado.

Conclusión

"El ejercicio sin perder peso puede reducir los riesgos de enfermar o morir".

Es el título del artículo del boletín publicado por el National Institutes of Health. Este artículo muestra estudios efectuados en Duke University. en que los sujetos sometidos a ejercicio moderado durante tres meses redujeron masa grasa, no redujeron peso y disminuyeron colesterol malo y aumentaron el HDL, el colesterol bueno. Otro estudio similar llevado a cabo en Finlandia demuestra que sujetos alimentados correctamente y que no modifican su peso inicial, también obtienen efectos positivos en la reducción del colesterol. Por lo tanto Ud. Sr. lector podrá imaginar que haría ejercicio y nutrición juntos aplicados sobre el paciente hipercolesterolémico !!!!! ---


Fuente: sappiens.com

sábado, 10 de septiembre de 2011

Los programas comerciales para perder peso sí funcionan



El apoyo y motivación semanal de los programas para perder peso es importante.
Un estudio sobre las estrategias más efectivas para perder peso encontró que los programas comerciales -como Weight Watchers- son el doble de efectivos que la asesoría tradicional de un médico.
La investigación, que aparece publicada en la revista médica The Lancet, involucró a 772 individuos obesos o con sobrepeso en Australia, Alemania y el Reino Unido.
Encontró que aquellos que fueron inscritos en un programa comercial de pérdida de peso lograron perder en 12 meses el doble de peso que los que recibieron tratamientos convencionales.
Además, el programa también pareció ayudar a reducir los niveles de colesterol y el tamaño de la cintura, disminuyendo el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.
El estudio fue llevado a cabo por la doctora Susan Jebb, de la Unidad de Investigación Nutrición Humana del Consejo de Investigación Médica (MRC) del Reino Unido.

Estrategia efectiva

Los resultados, afirma la investigadora, muestran que este tipo de programas de asistencia de pérdida de peso llevados a cabo conjuntamente con los programas de asistencia primaria, podrían ser una estrategia positiva para reducir las enormes tasas de obesidad y sobrepeso que enfrentan muchos países del mundo.
Los programas comerciales para perder peso ofrecen a los participantes, a cambio de una cuota, reuniones semanales en las que se ofrece apoyo, consejos y asesoría, se pesa al participante y se promueve la reducción calórica, la dieta balanceada y el incremento en la actividad física.
Por otra parte, las regulaciones sanitarias de muchos países indican que un médico general debe asesorar a un paciente obeso o con sobrepeso sobre alimentos y actividades que conduzcan a la pérdida de peso.
Los investigadores del MRC querían analizar cuál es la intervención clínica más efectiva para tratar el problema de obesidad. Para ello dividieron a los participantes al azar en dos grupos.
El primero recibió una afiliación de doce meses al programa de Weight Watchers de su localidad. Y el segundo fue asignado a la asesoría convencional de asistencia primaria que ofrecen las clínicas de salud general.
Después de 12 meses, los resultados mostraron que los individuos que habían participado en el programa comercial perdieron en promedio 5,06 kilos.
Los que recibieron consejos de su médico perdieron 2,2 kilos en promedio.
Además, los individuos del primer grupo mostraron una reducción de 5,60 centímetros en la circunferencia de su cintura, comparado con 3,16 en el grupo que recibió asesoría de su médico general.
Ambos grupos mostraron menores niveles de presión arterial.

Apoyo y motivación

Joven obeso

El estilo de vida ha provocado una epidemia de obesidad en el mundo.
Tal como señalan los autores "las pérdidas de peso similares que se lograron en Australia, Alemania y el Reino Unido implican que este programa comercial, en asociación con los servicios de salud primaria, es una intervención robusta que podría generalizarse en otros países económicamente desarrollados".
"La mayor pérdida de peso de los participantes asignados al programa comercial estuvo acompañado de mayores reducciones en la circunferencia de la cintura y la masa de grasa que en los participantes asignados a los servicios convencionales".
"Se esperaría que estas reducciones conduzcan a una disminución en el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular" agregan.
Los investigadores creen que la motivación y el apoyo que ofrecen semanalmente los programas comerciales de pérdida de peso tienen un impacto importante en el paciente.
Pero ahora, dicen, se necesitarán más estudios para determinar si este apoyo y motivación de grupo ayudan también a mantener a largo plazo el bajo peso corporal logrado.
Sin embargo, tal como señalan otros expertos, un obstáculo importante para el establecimiento más amplio de esta estrategia es su alto costo.
No todos los países, principalmente aquéllos en desarrollo donde el problema de la obesidad se está incrementando de forma alarmante, serían capaces de financiarlos.

Fuente: BBC Salud

lunes, 18 de julio de 2011

Los occidentales están programados para ser gordos y beber alcohol



Gordo bebiendo cerveza

Los científicos encontraron un apagador genético que controla el ansia por alcohol y comida chatarra.
Los investigadores de la Universidad de Aberdeen, que llevaron a cabo un análisis de ADN de europeos y asiáticos, encontraron que los primeros parecen tener genes que los impelen a "atiborrarse" de comida chatarra y alcohol.
Estos genes, explica el doctor Alasdair MacKenzie, quien dirigió la investigación, controlan un "apagador" genético, un fragmento de ADN que "enciende" y "apaga" a los genes en las células, en particular a un gen, llamado galanina.
Estudios en el pasado han mostrado que la galanina, un compuesto químico cerebral que actúa en la región del hipotálamo en el cerebro, es crucial para determinar el apetito por los carbohidratos y los alimentos ricos en grasas.
"Este apagador genético controla áreas del cerebro que nos permiten seleccionar los alimentos que nos gustaría comer y si se enciende excesivamente tenemos más probabilidades de sentir ansia por alimentos grasos y alcohol" explica el profesor MacKenzie.

¿Programados a ser gordos?

La investigación, publicada en Journal of Neuropsychopharmocology (Revista de Neuropsicofarmacología), descubrió que este apagador es menos activo en la gente de origen asiático que en la de origen europeo.
El hecho de que el apagador más débil esté presente con más frecuencia entre los asiáticos que los europeos, sugiere que aquéllos están menos predispuestos a seleccionar las opciones menos sanas.
Los niveles de obesidad se han incrementado drásticamente en gran parte del mundo occidental desde los años setenta.
Quizás la predisposición genética, afirman los expertos, podría ser, en parte, una explicación de la epidemia.
Pero tal como lo reconoce el profesor MacKenzie, el ambiente también es importante porque cuando un habitante de oriente se adapta a una nueva cultura de occidente puede terminar con los mismos problemas de su nuevo entorno.
Los investigadores creen que el hecho de que en la época prehistórica los habitantes europeos tuvieron que sobrevivir largos y duros inviernos a base de bebidas elaboradas y alimentos ricos en grasas, pudo haberlos programado genéticamente, por medio de la selección natural, a adquirir el gusto por estos productos.
"Estos resultados nos permiten echar un vistazo a la vida de los primeros europeos donde los productos lácteos y elaborados eran fuentes importantes de calorías durante los meses de invierno" dice el científico.
"De esta forma, la preferencia por alimentos con un alto contenido de grasa y bebidas con alto contenido de alcohol pudo haber sido muy importante para la supervivencia".
En esa época, agrega el investigador, el efecto negativo de la grasa y el alcohol que vemos hoy no importaba mucho porque de cualquier forma la gente no sobrevivía más de 30 o 40 años.

Depresión

Hombre comiendo hamburguesa
El gen de la galanina controla el apetito por carbohidratos en el cerebro.
La investigación también encontró que ciertos cambios en este mismo apagador están vinculados a la depresión.
Esto, dicen los científicos, podría deberse a que la galanina también se produce en la amígdala, la región cerebral que controla la ansiedad y el miedo.
Y creen que podría ser posible cambiar esta programación genética, no sólo por los productos insanos sino también por el estado emocional del individuo.
"Quizás cambiando los niveles de galanina en la amígdala podría haber un efecto en el estado emocional de un individuo" dice Alasdair MacKenzie.
"Nos sorprendió ver que el mismo apagador también es activo en la amígdala" agrega.
"Un estudio previo llevado a cabo en el Instituto de Psiquiatría de Londres mostró que el gen de la galanina está vinculado a la depresión, y nosotros demostramos que ese mismo gen tiene un vínculo muy fuerte con nuestro apagador" señala.
El hallazgo, dicen los científicos, podría potencialmente conducir al desarrollo de una nueva generación de fármacos antidepresivos dirigidos específicamente a este apagador.
Y serían medicamentos que no sólo actuarían sobre el estado de ánimo sino también sobre la ansiedad de consumir alimentos grasos y alcohol.
Fuente: BBC

martes, 5 de julio de 2011

¿Por qué son adictivas las papas fritas?

 Según un estudio, ingerir estos alimentos grasos hace que el intestino produzca una sustancia parecida a los compuestos de la marihuana.
Una nueva investigación de la Universidad de California descubrió que los alimentos ricos en grasas -como las papas fritas- no solo contribuyen al aumento de peso y la obesidad, sino también que son más difíciles de resistir.
Pero los responsables de esta ‘adicción’ no son los carbohidratos que contienen. Lo que vuelve a estos alimentos irresistibles es que nuestro intestino produce una sustancia similar a los compuestos de la marihuana y que despierta un apetito insaciable.
Los endocanabinoides se producen solo cuando consumimos alimentos grasos. Los encargados del estudio afirmaron en la publicación Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), (Actas de la Academia Nacional de Ciencias), que el hallazgo conduciría a una estrategia para reducir el ansia por estas comidas bloqueando la producción de dichas sustancias.
Los endocanabinoides son un grupo de moléculas grasas que están relacionadas en varios procesos fisiológicos, como el apetito, la sensación de dolor, la memoria y el estado de ánimo. Son sustancias similares al cannabis, pero producidas de forma natural por el propio organismo.
Fuente : El Comercio Perú